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ESTILO DE VIDA | Por masQmoda

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Decir que no es, a veces, imprescindible

29.09.2020

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Según la RAE, un futurible es algo que podría existir o producirse en el futuro, especialmente si se diese una condición determinada. No existe. No es tangible. Necesita una condición para que se manifieste ante nosotros. Todos manejamos ideas, conceptos, deseos, sueños que están instalados en ese ideal de futuro. En nuestras fantasías futuribles es donde habita lo que realmente necesitamos, queremos o deseamos. Pero convertir estas necesidades o deseos en realidad no es sencillo.

Un ejemplo claro son los actos rutinarios que realizamos a diario. Desde pequeños, nos han explicado que debemos hacer de todo una rutina porque eso nos va a facilitar nuestro día a día: un horario para estudiar, para hacer deporte, una determinada forma de comer, una forma de vestir. Hasta una forma de comportarnos, como si fuéramos auténticos robots, alejándonos, en la mayoría de los casos, de las emociones y de lo que realmente deseamos.

Y cuando algo lo convertimos en rutina, ¿nos paramos a reflexionar sobre ello? ¿O simplemente lo hacemos sin más? ¿Quién o qué ha determinado que ese es el mejor camino para mí? ¿Acaso me lo han preguntado? ¿Somos conscientes de que esta realidad nos influye más de lo que pensamos? ¿Lo hacemos simplemente porque sí, porque nos han educado para ello? ¿Diferir es absurdo porque pase lo que pase vamos a seguir la estela de lo que se nos marcan?

¿Y la reflexión? ¿Dónde está alojada? ¿Dónde quedan las preguntas? Y si las hay, ¿quién las contesta?

El verano ya casi ha terminado y, para muchos, el mes de septiembre es el mes de los comienzos: volver al gimnasio, iniciar nuevos cursos, reencontrarse con el club de lectura, de nuevo las clases de inglés, la vuelta al cole y las actividades extraescolares… Rutinas secas y vacías en muchos casos. Rutinas que nos sobrepasan y nos estresan, aun cuando algunas de ellas estén pensadas precisamente para lo contrario, para relajarnos.

En este comienzo de curso tan atípico donde nada es lo que era hace tan solo unos meses, me planteo si las rutinas diarias en realidad son tan necesarias como nos dicen. Si es necesario todo ese formato de vida cliché que repetimos en bucle hasta la saciedad. Si es necesario repetir los pasos de un baile que alguien nos marca y que, en muchos casos, no nos gusta bailar. Si es necesario seguir lo que se supone que debo seguir sin, al menos, preguntarme si quiero o no hacerlo.

Por ahora, creo que la reflexión es lo importante. No pienso esconder la absoluta certeza de que, en ocasiones, decir que no es mucho más edificante y valioso que seguir al pie de la letra las exigencias de algunas rutinas. Decir que no es, a veces, imprescindible, si no lo convertimos en una rutina, claro está. 

 

 

 

 

According to the RAE, a future is something that could exist or be produced in the future, especially if a certain condition were to exist. Does not exist. It is not tangible. It needs a condition for it to manifest itself to us. We all handle ideas, concepts, desires, dreams that are installed in that ideal of the future. In our future fantasies is where what we really need, want or desire lives. But turning these needs or wants into reality is not easy.

A clear example is the routine acts that we perform on a daily basis. Since we were little, they have explained to us that we must make everything a routine because that will facilitate our day to day: a schedule to study, to play sports, a certain way of eating, a way of dressing. Even a way of behaving, as if we were real robots, distancing ourselves, in most cases, from emotions and what we really want.

And when we make something routine, do we stop to reflect on it? Or do we just do it without further ado? Who or what has determined that this is the best path for me? Have they asked me? Are we aware that this reality influences us more than we think? Do we do it simply because, because we have been educated for it? Is deferring absurd because whatever happens we are going to follow in the wake of what is marked on us?

And the reflection? Where is it hosted? Where are the questions? And if there are, who answers them?

Summer is almost over and, for many, September is the month of beginnings: going back to the gym, starting new courses, meeting again with the reading club, again with English classes, going back to school and extracurricular activities ... Dry and empty routines in many cases. Routines that overwhelm and stress us, even though some of them are designed precisely for the opposite, to relax us.

In this atypical beginning of the course where nothing is what it was just a few months ago, I wonder if the daily routines are really as necessary as they tell us. If necessary, all that clichéd way of life that we repeat in a loop ad nauseam. If it is necessary to repeat the steps of a dance that someone marks us and that, in many cases, we do not like to dance. If it is necessary to follow what I am supposed to do without at least asking myself whether or not I want to.

For now, I think reflection is the important thing. I am not going to hide the absolute certainty that, sometimes, saying that it is not much more edifying and valuable than following the demands of some routines to the letter. Saying that it is not, sometimes, essential, if we do not make it a routine, of course.

 

 

 

 

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